3. Enfermedad de la vesícula biliar (colelitiasis)
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El riesgo: El jengibre estimula la secreción de bilis de la vesícula biliar. En personas con cálculos biliares, esto puede desencadenar un cólico biliar , ya que el aumento del flujo biliar puede empujar un cálculo hacia el conducto biliar.
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Plan de acción:
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Si padece cálculos biliares sintomáticos, debe evitar el jengibre .
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Se recomienda extrema precaución en personas con antecedentes de cálculos biliares pero sin vesícula biliar .
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Alternativas más seguras: El té de menta puede aliviar los calambres digestivos. El té de remolacha o de raíz de diente de león se consideran tradicionalmente colagogos, pero deben usarse con precaución en casos de cálculos renales. El té de hinojo o de manzanilla es suave para la digestión en general .
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4. Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y úlceras estomacales
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El riesgo: Si bien el jengibre puede estimular la actividad intestinal y aliviar las náuseas, sus componentes picantes pueden irritar la mucosa esofágica y gástrica en personas sensibles , empeorando así la acidez estomacal o el dolor de úlcera estomacal.
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Nota importante: Algunos estudios indican que el jengibre podría proteger contra las úlceras estomacales al inhibir la bacteria Helicobacter pylori y reducir la acidez estomacal. Sin embargo, el efecto varía considerablemente de una persona a otra.
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Plan de acción:
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Experimento de abstinencia: Si padece acidez estomacal o úlceras estomacales, absténgase de consumir jengibre durante dos semanas para comprobar si los síntomas mejoran.
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No lo tome con el estómago vacío .
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Alternativas más seguras: Se ha demostrado que el olmo resbaladizo, la raíz de malvavisco, la raíz de regaliz y el jugo de aloe vera (fragmento de la hoja interna) contienen mucílago y tienen un efecto calmante.
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