Tu sueño cambia precisamente en este momento.
Los ciclos nocturnos duran aproximadamente 90 minutos, y a medida que avanza la noche, las fases de sueño profundo dan paso al sueño ligero, que es más susceptible a la más mínima molestia.
Es precisamente aquí donde surgen inconvenientes que uno apenas nota la mayor parte del tiempo:
Un colchón desgastado,
una almohada que ya no ofrece suficiente soporte,
una temperatura ambiente demasiado alta,
un nivel de estrés mayor del que crees.
A partir de las 3 de la madrugada, los niveles de cortisol —la hormona del estrés— aumentan de forma natural para preparar el cuerpo para despertar.
En algunas personas, este pico se produce demasiado pronto. El resultado: el cerebro se despierta prematuramente.
El hecho de que te despiertes por la noche podría deberse simplemente a que tu cuerpo se activa prematuramente.
Otra interpretación: cuando las emociones hablan
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