Si sueles babear mientras duermes, presta atención a estas 6 causas.

Si un lado de tu rostro se ve menos firme o incluso rígido, podría tratarse de parálisis facial.   Este desequilibrio impide que la saliva se retenga, especialmente en el lado afectado. Presta atención a:   una comisura de la boca caída, un ojo abierto…   Si esto ocurre, consulta a un médico de inmediato.

  1. Reflujo gastroesofágico: Cuando sube el ácido

Este trastorno digestivo provoca una salivación excesiva. ¿Por qué?   El aumento de ácido en el esófago desencadena un reflejo protector: la salivación.

Síntomas acompañantes:   acidez estomacal, dolor de pecho, sabor amargo en la boca.   Un tratamiento específico puede marcar una verdadera diferencia.

  1. Enfermedad de Parkinson: un efecto secundario poco conocido

Los pacientes afectados suelen experimentar salivación excesiva. Esto no solo conlleva una sobreproducción de saliva, sino que   el problema se agrava por la dificultad para tragar.

Este síntoma suele ir acompañado de:   temblores, rigidez muscular y lentitud de movimientos.

  1. Trombosis cerebral: Preste atención a las señales de alerta.

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