1- Fundir la mantequilla a fuego bajo, teniendo cuidado de no dorarla. Retira del fuego y deja que se enfríe un poco. Si es necesario, desquita la espuma de mantequilla.
2- Pela y corta finamente la chalota. Tritura los granos de pimienta con el dorso de un cuchillo o en un mortero. Lleva a ebullición las chalotas y los granos de pimienta en dados junto con vinagre de vino blanco y 2 cucharadas de agua en una cacerola. Vierte el caldo por un colador en un bol de acero inoxidable.
3- Añadir las yemas de huevo y 1 cucharada de agua fría al caldo y remover bien. Luego bate la nata de yema de huevo sobre un baño María a unos 60-70 °C durante unos minutos con un batidor o batidora de mano hasta que se forme una nata espesa. Sácalo del baño maria y sigue batiendo durante unos 30 segundos.
4- Remueve la mantequilla derretida en la crema de yema de huevo, primero gota a gota y luego en un hilo fino. Sazona con zumo de limón, sal y pimienta. Sirve inmediatamente, ya que la salsa holandesa se fijará al enfriarse.
💡 Consejo: Para dar un toque extra de sabor, ¡puedes añadir una pizca de nuez moscada!
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Salsa holandesa casera – ¡Perfecta no solo con espárragos!
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