Necesitarás: un ventilador de mesa o de pedestal,
un recipiente o fregona para recoger el agua derretida,
un paño seco
y, opcionalmente, una espátula de plástico.
Instrucciones paso a paso:
Con la puerta abierta, coloca el ventilador a unos 30 a 50 cm de la abertura del congelador y dirige el flujo de aire hacia adentro.
Ajústalo a velocidad media o alta. No es necesario aire caliente; el aire ambiente normal es suficiente.
Coloca un recipiente o una fregona gruesa dentro del congelador para recoger el agua derretida. Déjala en remojo. Dependiendo del grosor del hielo, comenzará a derretirse solo después de 30 a 60 minutos. Una vez que el hielo esté blando, retira con cuidado las capas de hielo con una espátula de plástico o a mano, sin aplastarlas. Luego, limpia el interior con un paño seco. ¡Listo ! ¿Por qué es tan efectivo este método? El ventilador acelera el intercambio de calor al aspirar constantemente aire más caliente que el de la puerta del congelador. Esto derrite el hielo más rápido y protege las paredes. Y como el aparato permanece conectado, evitas un reinicio prolongado y que consume mucha energía.