Olvídese de los métodos tradicionales
de descongelación. Desenchufar el aparato, vaciar completamente el congelador, esperar horas a que se derrita el hielo, limpiar el agua por todas partes… es de todo menos agradable. Sin mencionar métodos arriesgados como usar agua muy caliente o un secador de pelo, que son desagradables y no siempre seguros. Afortunadamente, existe una alternativa mucho más suave, rápida y práctica.
El truco ingenioso: el ventilador
El principio es sorprendentemente sencillo: el hielo se derrite mediante un flujo de aire dirigido sin detener el congelador. El aire en movimiento acelera el proceso de descongelación de forma natural, sin cambios bruscos de temperatura ni manipulación peligrosa.
Lo que necesitas
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