Eleva las piernas unos diez minutos antes de acostarte para relajarte.
Ventila tu habitación por la noche y elige ropa de cama ligera.
Duerme de lado con una almohada para mantener una postura natural.
Relaja tu mente con respiraciones lentas o leyendo un libro relajante.
Y justo antes de dormirte, ve al baño rápidamente y con calma: a veces, eso es todo lo que necesitas para no despertarte demasiado temprano.
Comprender mejor tus hábitos nocturnos es el primer paso para dormir mejor.