Pero cuando la carga mental se vuelve excesiva —una tarea sin terminar, una conversación estresante, una lista interminable de pendientes— estos pensamientos pueden despertarte casi sin previo aviso. Puede que no te sientas estresado, pero tu mente está analizando constantemente.
Posición al dormir: Un detalle que lo cambia todo
Aunque rara vez se tiene en cuenta, la postura corporal influye significativamente en la calidad del sueño. Dormir boca arriba puede favorecer la redistribución de los fluidos corporales hacia el centro del cuerpo, lo que aumenta la actividad de los órganos durante la noche.
Dormir de lado, especialmente sobre el izquierdo, suele mejorar la comodidad al dormir. Una almohada entre las rodillas permite que los músculos se relajen con mayor facilidad, favoreciendo un sueño más reparador. Un pequeño cambio con un gran impacto.
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