La naturaleza forma alianzas con una inteligencia asombrosa. Tomemos como ejemplo el jengibre y el clavo.
Dos especias sencillas que deberían estar en toda cocina bien equipada y que, combinadas, son un medio eficaz para aliviar el dolor, relajar las articulaciones y recuperar la calidez y la flexibilidad del cuerpo que a veces perdemos.
El jengibre, cuyo picor sube hasta la garganta y estimula cada célula, es un conocido antiinflamatorio natural. Los clavos de olor, esas pequeñas estrellas secas, son…
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