Son las 3:27 de la madrugada otra vez. Abres los ojos como si alguien te hubiera dado un suave codazo en el hombro. La casa está en silencio, el aire está quieto, y sin embargo, algo te despierta sobresaltado a la misma hora todas las noches. Incrédulo, miras el despertador y, una vez más, surge la misma pregunta: “¿Por qué ahora? ¿Por qué siempre a esta hora?”.
Mucha gente piensa que estos despertares nocturnos se deben a un ruido del exterior, a un sueño o a una postura incómoda al dormir. Pero cuando ocurren regularmente entre las 3:00 y las 5:00 de la madrugada, siguen un patrón mucho más misterioso —y frecuente— de lo que uno podría sospechar.
Un fenómeno universal… pero rara vez comprendido.
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