Qué observar: Pídale a la persona que levante ambos brazos hacia adelante y los mantenga así durante unos segundos. Un brazo tiende a caerse, a desviarse hacia un lado o la persona no puede levantarlo en absoluto. También puede referir hormigueo o entumecimiento.
¿Por qué es un síntoma? Puede que el control motor de un lado del cuerpo esté afectado.
3. Dificultad para hablar (S – Idioma)
Qué observar: Pídale a la persona que repita una oración simple (por ejemplo, “El cielo es azul”). El lenguaje puede ser:
Habla arrastrada o ininteligible (como si estuviera borracho).
Confuso o sin sentido (utiliza palabras incorrectas o inventadas).
Ausente (incapaz de articular palabras, aunque consciente).
¿Por qué es una señal?: Las áreas del cerebro que controlan el lenguaje se ven afectadas.
Ver la continuación en la página 2.
4. Pérdida de equilibrio y coordinación (T – Tiempo para actuar)
Qué observar: La persona sufre mareos repentinos, se tambalea, pierde el equilibrio o muestra falta de coordinación (por ejemplo, no puede coger un vaso, camina como si estuviera borracha).
¿Por qué es un síntoma? Puede que el control postural y la coordinación estén afectados.
5. Alteraciones visuales repentinas
Síntomas a tener en cuenta: Visión borrosa, visión doble (diplopía) o pérdida de visión en un ojo o en la mitad del campo visual (como si se cerrara una cortina). La persona podría no ver objetos ni personas a un lado.
¿Por qué es una señal? Los centros de la visión o las vías nerviosas que los conectan con los ojos están dañados.
6. Dolor de cabeza intenso, repentino e inusual
Síntomas a tener en cuenta: Un dolor de cabeza repentino e intenso, a menudo descrito como “el peor de tu vida”, sin causa aparente. Puede ir acompañado de náuseas, vómitos o rigidez en el cuello.
Por qué es un síntoma: Es típico de un accidente cerebrovascular hemorrágico (rotura de un vaso sanguíneo), pero también puede ocurrir en un accidente cerebrovascular isquémico.
7. Confusión o desorientación mental
Qué observar: La persona parece confundida, desorientada, no entiende lo que se dice, no reconoce lugares conocidos o no sabe dónde está. Puede tener dificultades para seguir una conversación.
¿Por qué es una señal?: Las funciones cognitivas superiores (comprensión, orientación) están deterioradas.
8. Dificultad para tragar (disfagia)
Qué observar: La persona puede babear, toser o atragantarse repentinamente mientras bebe o come, incluso si solo es saliva.
¿Por qué es un síntoma? Los músculos de la deglución no funcionan correctamente, lo que aumenta el riesgo de neumonía por aspiración.
9. Pérdida de sensibilidad en un lado del cuerpo.
Síntomas a tener en cuenta: Entumecimiento, hormigueo o pérdida total de la sensibilidad (tacto, calor/frío, dolor) en un lado de la cara, el brazo o la pierna. Es posible que la persona no note un pellizco.
¿Por qué es una señal?: Se interrumpen las vías nerviosas que transmiten las sensaciones al cerebro.
Ver continuación en la página 3.
10. Incapacidad para reconocer los propios síntomas (anosognosia)
Qué observar: Una señal sutil pero extremadamente peligrosa. La persona niega tener problemas (“¡Estoy bien!”), minimiza sus deficiencias evidentes (por ejemplo, un brazo paralizado) o simplemente no las nota.
Por qué es una señal: El derrame cerebral dañó las áreas del cerebro responsables de la autoconciencia y la conciencia corporal.
¿Qué hacer si reconoce tan solo UNO de estos síntomas?
NO ESPERE. Los síntomas pueden ser temporales (AIT o “miniictus”), pero son una señal de alerta muy seria de un ictus grave inminente.
LLAME AL 118 INMEDIATAMENTE.
No llames a tu médico de cabecera.
No meta a la persona en el coche y la lleve usted mismo al hospital. La ambulancia comenzará el tratamiento durante el traslado y garantizará el acceso prioritario.
Anote la hora de aparición de los síntomas. Esta información es crucial para que los médicos decidan el mejor tratamiento (trombólisis/trombectomía).
Mantén la calma y quédate con la persona hasta que llegue la ayuda.
Recuerda: En caso de ictus, cada minuto cuenta. Actuar con rapidez no solo salva vidas, sino que puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y una discapacidad permanente.