Eres mi hija.
Hace trece años, una niña pequeña decidió que yo era “el bueno”. Y recordé que todavía puedo ser exactamente eso… su papá, su refugio seguro y su hogar.
Hay quienes jamás entenderán que la familia no se trata de lazos de sangre. Se trata de estar presentes, de apoyarse mutuamente y de elegirse cada día. Avery me eligió aquella noche en urgencias cuando me sostuvo del brazo. Y yo la elijo cada mañana, ante cada desafío y en cada momento.
Así es el amor. No es perfecto, no es fácil… pero es real e inquebrantable.
Hace trece años, una niña pequeña decidió que yo era “la buena”.
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